Detalles del expediente que se convertirá en el dolor de cabeza judicial del expresidente Uribe de cara a su campaña al senado.
En la década de los 70, el hoy magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo
coincidió en algunos actos públicos con el expresidente Álvaro Uribe
Vélez en la Universidad de Antioquia, cuando ambos estudiaban Derecho en
el Alma Máter. Eran tiempos de movimientos sociales, los cuales atraían
a la juventud académica de entonces.
Casi 40 años después, en un texto de 381 páginas, que no es de
agravios contra Álvaro Uribe Vélez, sino un análisis minucioso y
detallado, dos magistrados del Tribunal Superior de Medellín narran cómo
fue el origen de una de las cruces que ha cargado Colombia desde sus
más recientes décadas: el paramilitarismo. Por primera vez, un grupo de
magistrados que no hacen parte de la Corte Suprema de Justicia le
compulsan copias a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de
Representantes, con copia a la Corte Penal Internacional, para que
investiguen a un expresidente de Colombia por presuntamente promover,
auspiciar y apoyar grupos paramilitares.
La providencia de los magistrados María Consuelo Rincón Jaramillo y
Rubén Darío Pinilla Cogollo es un recorrido por las decisiones tomadas
durante los gobiernos de los últimos 50 años que posibilitaron el
nacimiento y establecimiento de grupos de autodefensa para que la
población se defendiera de quienes consideraban sus amenazas. Esas
autodefensas formadas por campesinos, líderes gremiales y miembros de la
fuerza civil, que luego recibieron el apoyo de altos mandos militares,
grupos al margen de la ley y políticos, se convirtieron en grupos
paramilitares que han bañado de sangre al país hasta el día de hoy,
teniendo en cuenta que hoy han desembocado en las crueles bandas
criminales (Bacrim).
El asesinato del papá de Álvaro Uribe Vélez
El martes 14 de junio de 1983, el frente Quinto de las FARC asesinó
al Alberto Uribe Sierra, padre del expresidente Uribe, en la Hacienda
Las Guacharacas ubicada en el municipio de San Roque.
Años después, bajo la gobernación de Uribe Vélez, ese lugar se
constituyó en el lugar de la Convivir El Cóndor “y los grupos
paramilitares que operaron en dicho municipio, en Maceo y en el
corregimiento de San José del Nus, eran una misma cosa, como lo declaró
Jhon Fredy González Isaza, conocido como el Rosco, desmovilizado de las
AUC. El administrador de la hacienda va a ser un importante colaborador
de ellos”, agregan los magistrados.
Las Convivir y la gobernación de Álvaro Uribe Vélez
Esta es una parte clave del análisis de los magistrados para pedir
que investiguen al expresidente Álvaro Uribe Vélez. “Mediante el Decreto
356 de 1994, se autorizó la creación de las Cooperativas Servicios
Comunitarios de Seguridad, cuyo propósito era colaborar con la Fuerza
Pública y organizar las comunidades a través de cooperativas, juntas de
acción comunal o empresas comunitarias para la vigilancia y la seguridad
de sus miembros o asociados”. Esto ayudó a la militarización de la
comunidad para repeler la lucha contra las guerrillas.
Hay que tener claro que la creación de las Convivir le dio a la
sociedad la oportunidad de armarse en función de la lucha
contrainsurgente, además de actuar como vigilancia y control social,
pero vinieron otras consecuencias como la expansión de los grupos
paramilitares que utilizaron el nombre de ellas, sus cuentas y sus
estructuras para satisfacer sus objetivos y financiar sus estructuras
criminales.
Estas estructuras actuaban en contubernio con los paramilitares y el
Ejército a la hora de cometer graves violaciones a los Derechos Humanos y
contra todo lo que oliera a izquierda en zonas de presencia guerrillera
a las que consideraban de importancia económica o militar.
Lo clave de este asunto es que, como agregan los magistrados, “el
período de expansión del paramilitarismo, que se sucede a partir del año
de 1995, coincidió con el auge y proliferación de las Convivir. En
Antioquia el aumento de estas coincidió con la gobernación de Álvaro
Uribe Vélez, quien las promocionó e impulsó”.
Dos de los principales promotores de la iniciativa fueron el entonces
gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez y su secretario de Gobierno
Pedro Juan Moreno Villa. Fue precisamente en Antioquia donde se creó la
primera de esas asociaciones y donde se concentró buena parte de ellas.
En 1997 en Antioquia funcionaban 78 de las 414 Convivir que había en el
país y contaban con la publicidad y apoyo del gobierno departamental.
Cabe destacar que fue tanta la publicidad que le entregó a las Convivir
la administración del gobernador Uribe que la secretaría de Gobierno de
Pedro Juan Moreno creó una oficina para asesorar a las comunidades y
otorgar la personería jurídica de estas asociaciones. “De conformidad
con el Decreto 356 de 1994 el gobernador tenía el deber de hacerle
seguimiento a las Convivir”, dice el expediente.
La primera de estas se llamó la Asociación de Campesinos de Punta
Piedra, que funcionó en Urabá con el apoyo de la Brigada XVII “que fue
reconocida por la resolución 42405 del 29 de noviembre de 1996 y cuyo
representante legal fue el señor Alberto Osorio”. Una muestra de que la
gran mayoría de titulares de las Convivir tenían nexos con los
paramilitares fue, por ejemplo, que “de acuerdo con las versiones
entregadas de Hebert Veloza, alias HH, mientras Alberto Osorio figuraba
como representante de esa Convivir, debidamente autorizada, él coordinó
con Raúl Emilio Hasbún Mendoza, reconocido empresario bananero en la
zona del Urabá Antioqueño, la logística para que aviones trasladaran a
un grupo de paras del Urabá al departamento del Meta, en el otro extremo
del país, para que hicieran la masacre de Mapiripán. Esta fue
perpetrada entre el 15 y 20 de julio de 1997”.
Posteriormente, Alberto Osorio fue condenado a tres años de prisión por nexos con paramilitares.
“En el caso de Urabá, las Convivir se crearon como un apéndice de las
ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá), como lo reconoció
Raúl Emilio Hasbun. Incluso, se realizó una reunión para su coordinación
y administración centralizada. En estas se les informó que iban a
recibir apoyo de las compañías bananeras e iban a recibir ingentes
recursos (…). Tales fondos ingresaron a los bancos a través de las
cuentas de las Convivir para que pareciera un aporte legal, aunque su
destino eran las ACCU”.
Ya está comprobado que varios de los dirigentes de las Autodefensas
Unidas de Colombia fueron, a su vez, miembros de las Convivir. La
providencia de los magistrados nombra a Salvatore Mancuso, Juan
Francisco Prada Márquez, conocido como Juancho Prada, Luis Arlex Arango,
Jesús Ignacio Roldán Pérez, conocido como “Monoleche”, Wilson Salazar
Carrascal, conocido como “El Loro”, Uber Banquez Martínez, comandante
del Bloque Montes de María y otros jefes paramilitares.
Un hecho diciente del vínculo entre las Convivir y los grupos
paramilitares fue evidenciado tras el crecido número de sus integrantes
que se desmovilizaron con los distintos bloque de las Autodefensas
Unidas de Colombia. “Los registros de la Fiscalía indican que 663
miembros de las Convivir registran antecedentes penales y 100 se
desmovilizaron con las Autodefensas, 39 de ellos están postulados a la
Ley de Justicia y Paz”.
Así mismo, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos del 26 de febrero de 1999 concluyó que la autorización, creación
y apoyo a las Convivir, violaban las normas del Derecho Internacional
Humanitario (DIH) que “obliga a distinguir entre combatientes y civiles,
a respetar y proteger a estos y a no involucrarlos en las
hostilidades”.
La Convivir Papagayo: la convivir de las bananeras
Cuentan los magistrados que según reconoció el postulado Jesús Pérez
Jiménez que: “la Convivir Papagayo era de las autodefensas. Éramos
nosotros mismos y de ella hacían parte los patrulleros urbanos, que no
tenían problemas con la justicia y se carnetizaban con las Convivir,
pero eran reclutados por las Autodefensas Unidas de Colombia y ésta
coordinaba sus acciones con las Convivir”.
Y esto no lo reconoció solo el señor Pérez Jiménez, también los
paramilitares Raúl Emilio Hasbún, alias Pedro Bonito, y Herbert Veloza
García, conocido como HH, quien agregó que Arnulfo Peñuela, el director
administrativo de la Convivir Papagayo y Alberto Osorio, director del
Departamento de Relaciones Públicas de dicha Convivir, eran o
pertenecían a las autodefensa y además 11 de los desmovilizados del
Bloque Bananero pertenecieron a la Convivir Papagayo.
Arnulfo Peñuela, quien estuvo al frente de la Convivir Papagayo hasta
1998, “era quien coordinaba las actividades con la Brigada y la policía
de la región”. Tiempo después el señor Peñuela fue condenado por el
Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Antioquia por el
delito de concierto para delinquir.
No solo los paramilitares recibieron apoyo de las Fuerzas Militares
sino también de la empresa privada. Dicen los magistrados que según el
acta, el 28 de mayo de 2004, y para cumplir con las normas legales: “la
Convivir Papagayo modificó la calidad de los bananeros vinculados a
ella y los trasladó de afiliados a asociados. En el acta se reconoció
que hacían un aporte de 3 centavos por caja de banano, como lo venían
haciendo desde hace 8 años. Esos recursos se recibían en 3 oficinas de
Medellín y para lavarlos a través del sistema bancario se utilizaron las
Convivir. La Convivir Papagayo recibió por esa vía más de 7 mil
millones de pesos entre los años 1998 y 2003”.
De hecho la Convivir Papagayo recibió aportes de 194 empresas
bananeras, entre ellas la comercializadora Banadex y la más sonada de
todas: la filial Chiquita Brands, que realizó aportes entre los años
2001 y 2004 por un total de seiscientos setenta y un millones ciento
once mil seiscientos cuarenta y cuatro pesos ($671.111.644). Es preciso
resaltar que según la justicia americana los aportes ascendieron a 1.7
millones de dólares, los cuales tuvieron como destino las AUC. Estos
hechos fueron aceptados por el representante legal de Chiquita Brands
ante la justicia de los Estados Unidos. Fue condenado por ello. Lo
curioso es que el fiscal 33 de Especializado de Medellín Humberto
Villamizar precluyó la investigación.
Está comprobado que el 5 de noviembre de 2001 por el puerto de la
empresa Chiquita Brands “ingresaron 14 contendores con 3.400 fusiles AK
47 y siete millones de cartuchos para fusil con destino a los grupos
paramilitares”.
El general Rito Alejo del Río, “El pacificador de Urabá” según Álvaro Uribe Vélez
Uno de los casos más importantes y que ilustran la estrecha relación
de altos mandos militares con los paramilitares es el caso del general
(r) Rito Alejo del Río en el que sus vínculos con este grupo
narcoterrorista se remontan cuando el entonces comandante estuvo en el
Magdalena Medio. Luego fue comandante de la Brigada XVII en la región de
Urabá entre 1995 a 1997.
Durante ese período empezó la sangrienta arremetida de las
Autodefensas de Carlos Castaño hacia el Urabá y Chocó, y hubo decenas de
denuncias sobre la colaboración entre las tropas de Rito Alejo con los
paramilitares, que según documentos oficiales dejaron cerca de 500
muertos y más de cinco mil personas tuvieron que abandonar sus tierras y
21 comunidades fueron desterradas.
Mientras eso sucedía, el general Rito Alejo del Río logró que lo
llamaran, inclusive por boca del entonces gobernador Álvaro Uribe como
“El pacificador de Urabá”. En agosto del año pasado Rito Alejo fue
condenado a 25 años de cárcel por el homicidio de Marino López Mena
cometido el 27 de febrero de 1997 en el poblado de Bijao, jurisdicción
del municipio de Riosucio (Chocó), donde incursionaron miembros del
grupo paramilitar del Bloque “Elmer Cárdenas” en la Operación Génesis,
mientras que el general era comandante de la XVII Brigada del Ejército
con sede en Carepa (Urabá antioqueño).
“No obstante luego de esas gravísimas acusaciones de la relación de
general Rito Alejo del Río con los paramilitares, algunos sectores de la
sociedad le hicieron un homenaje de desagravio en el Hotel Tequendama
de Bogotá, el cual ofreció como oferente y orador Álvaro Uribe Vélez,
quien viajó desde el exterior para ese solo efecto”.
La masacre de El Aro: siete días de genocidio donde el gobernador Uribe Vélez nunca se enteró
La providencia de los magistrados entrega varias pistas de los hechos
sospechosos que sucedieron antes, durante y después de la masacre de El
Aro, en el municipio de Ituango, a 195 kilómetros de Medellín. Esta
masacre fue perpetrada el 22 de octubre de 1997 por paramilitares al
mando de Salvatore Mancuso. Según cifras oficiales 17 personas fueron
torturadas y asesinadas, 42 de las 60 viviendas fueron quemadas, 1.200
reses fueron robadas y forzaron a 702 habitantes a huir de sus casas.
Sostiene el Tribunal Superior de Medellín que varios mensajes
llegaron a la Gobernación de Antioquia, a la Base Militar de Santa Rita y
al Batallón Girardot, que estaba al mando del coronel Germán Morantes,
las cuales advertían que estaban masacrando civiles en el corregimiento
de El Aro. Ninguno hizo nada. El primero en llegar a dicho corregimiento
fue el coronel Morantes, pero 15 días después de que los paramilitares
salieran.
Hay varios hechos que vale la pena recordar. “El ganado fue llevado a
través de Valdivia y Puerto Valdivia hasta la Hacienda El Perro de los
hermanos Castaño. Ese día el Ejército había decretado el toque de queda a
partir de las 6 de la tarde”.
Y agregan los magistrados: “por la masacre fueron condenados un
teniente y un cabo del Ejército, pero eso no excluye –y antes confirma y
sugiere- la participación de otros, pues no parece creíble que esa
operación que duró 7 días e implicó a la movilización de una tropa
numerosa y la sustracción y movilización por carretera de unas 1.200
cabezas de ganado, contara y dependiera solo de la cooperación de un
oficial de inferior rango y un suboficial. Menos aún si hay evidencia de
que la Gobernación de Antioquia al mando de Álvaro Uribe Vélez y el
comando del Batallón Girardot fueron informados de lo que estaba
sucediendo en El Aro y del apoyo de un helicóptero del Ejército. La
condena del teniente coronel Jesús María Clavijo, quien estuvo al mando
de dicho batallón por el delito de concierto para delinquir a la que se
hizo alusión, confirma esa apreciación”.
Recordemos que en noviembre de 2008 en versiones entregadas en el
juicio que se le adelanta desde Estados Unidos al paramilitar Salvatore
Mancuso, este confesó que el fallecido Pedro Juan Moreno, secretario de
Gobierno del gobernador Uribe, se enteró por boca de Carlos Castaño Gil
que la masacre sería perpetrada. Además, confirmó el apoyo de altos
mando del Ejército colombiano.
Tres años después fueron asesinados el abogado y defensor de Derechos
Humanos, Jesús María Valle Jaramillo, quien había denunciado la
presencia de paramilitares en la cabecera de Ituango y la complicidad
del Ejército y la Policía con ellos y el personero de Campamento Jesús
Emilio Penagos. Concluyen los magistrados que esos asesinatos a los
únicos que beneficiaba era al entonces gobernador Álvaro Uribe Vélez, a
altos mandos militares de la región y a otros personajes de la zona.
Ellos dos, además, habían denunciado la negligencia de la Gobernación de
Antioquia, del Ejército y la Policía para prevenir esas masacres.
Recapitulan los magistrados que el nombre del expresidente Álvaro
Uribe Vélez aparece vinculado a eventos de origen y expansión de grupos
paramilitares. Y no solo el de él sino de Pedro Juan Moreno, quien fuera
su mano derecha cuando fue gobernador de Antioquia. Él ha sido señalado
como uno de los líderes que defendían y orientaban la política de las
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU). Además de todos los
hechos señalados anteriormente, detrás de Álvaro Uribe Vélez estaría el
aval de la Operación Orión y la toma de la Comuna 13 realizada
concertadamente entre los paramilitares del Bloque Cacique Nutibara con
el fin de eliminar hasta la última cabeza de las milicias urbanas para
consolidar el dominio de dicho bloque.
“No puede ser que ignorara todo lo que estaba sucediendo en estos
casos, o todos esos hechos se cometieran a sus espaldas, como tantos
otros que se les atribuyen a sus colaboradores más cercanos y que
tampoco podía ignorar como los actos cometidos contra la Corte Suprema
de Justicia”.
“Por lo tanto, se ordena expedir copias por promover, auspiciar y
apoyar grupos paramilitares y Convivir vinculadas con estos y/o
concentrarse con ellos, no solo como gobernador sino después y aún como
Presidente de Colombia”.
@sebastiandiazlo
Las 2 Orillas
http://www.las2orillas.co/lo-revela...